martes, 30 de abril de 2013

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Perseguimos el recuerdo de lo no vivido y así pasa, que de repente el tiempo nos adelanta… ¡freno busco!, y quemaduras del cinturón en el pecho. No se si vivimos rápido por la prisa, el apetito de la edad, la curiosidad asesina de virginidades y gatos, o por haber vuelto al “no hay futuro” del punk de nuestros padres. Filosofía de tetrabrick y poesía reducida a pensamientos inconexos en la aplicación de notas del móvil, con la suerte de que algún sábado, demasiado tarde, pase algo capaz de tocarnos. Y es que cuando el chino te regala tres chicles de menta con el lote de vodka es muy fácil creerse un poeta maldito.
Y aparece alguien diferente, que te hace pensar y ¡chas! Qué refrescante buscarte a ti mismo, sentirte tambalear. Como el día que conocimos a Nora, flaquita como era, con el jersey demasiado grande y dedos revoloteando entre las mangas. Nuestro pequeño Oliver Twist, sin flequillo de barrera al abismo de sus ojos, que descomponían las ideas como un prisma hace con la luz, dejando las intenciones al desnudo. Su fragilidad siempre flanqueada por Adrián y Esther. ¿Él? El único con acceso a los lunares de su cuello, y poseedor de una cazadora de cuero con los bolsillos repletos de recuerdos. Ella, reencarnación femenina -y feminista- de Baudelaire, con sus labios de nicotina, su petaca decimonónica (a menudo llena de zumo de melocotón) y su adoración a la belleza de las mujeres.
Aparecieron en nuestra vida un domingo, y ellos, que nunca habían tenido madera de líderes nos pusieron principios y hormonas patas arriba. Pasamos a ver películas francesas, tumbarnos en el suelo, imaginar historias en el gotelé de las paredes. Llamarnos “soñadores”.






 Ganadora del VI Premio de Relato Breve Manuel López Sánchez, dedicado a la pelirroja y a Bertolucci.

martes, 16 de abril de 2013

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   3 meses y 3 días completa y ahora me desangro por la llaga de su ausencia. ¿Dónde dejas la cicatriz? ¿En la frente, en los labios, en el coño, en el pecho?
   No era tan fría esa escalera, llego. Empiezas. Te tiemblan las manos. Me tiembla el alma. Te tiembla la voz.
   Lo siento, sobre todo, lo siento. Temosobretodotemo.
   No puedo buscar la explicación en tus ojos, porque sé que me caeré en ellos. Y en eso también has insistido: no te quiero arrastrar no te quiero arrastrar no te qu

Perdonen esta manía de desgarrarme en lugares públicos ¿un click?
















domingo, 7 de abril de 2013

66

siento no saber el autor, me vuelvo loca por tumblr.


"...Al llegar a casa me arranqué las vendas
de las manos y escribó mi primer poema, y
no he dejado de pelear desde entonces."



"Los muertos no necesitan aspirina o tristeza
supongo. Pero quizá necesitan lluvia..."



"Y la muerte
se me precipitó garganta abajo
como un ratón..."



Pedacitos de Bukowski.






Temo encontrar la verdad
en las ganas de huir
descubrir una lógica
en mis continuas evasivas
Destruir sin pensar
el equilibrio sutil
en que mis gorriones anidan.


(todosmisversosempiezanporunverboenprimerapersona)