sábado, 6 de octubre de 2012

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Quizá para cuando quieras  alcanzarme haya roto las barreras del sonido. Me haya ido. ¡Chas! Pero no debería avisar ya, de mis futuribles faltas, de mi miedo a asustar (te). Ese "te" como un susurro. Pero aún puedo abrir los brazos, el pecho, a un sinsentido más. A tu contradicción. Puedo pasar sin pintalabios esta noche. Puedo temblar otra  vez, echando de menos algo que nunca tuve. Puedo hacer una lista, de tamaños y colores, formas de todos los errores que ahora quiero ocultar (te). Ese "te" como un susurro.


No escribir versos tristes de noche, acaso de madrugada. Sólo a estas horas puedo evitar el ruido, oir el crujido, pensar en francés. Souhaiter que vous soyez ici avec moi. Souhaiter quelqu'un.

2 comentarios:

  1. Te leo con una voz imaginaria que te he puesto. Y es precioso. Ay, las madrugadas. Qué duras son las madrugadas.

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