jueves, 27 de septiembre de 2012

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Fotografías adorables de Liza Wolters (click)









Todas las heridas que me han hecho
viendo cómo sangran
para dentro, para dentro.





"Me es más o menos igual". Empezabas siempre con tus ambigüedades y tu indiferencia. A ponerme los pelos de punta con tu voz arastrada, a crisparme los nervios. Quizá lo hacías precisamente por eso; porque te habías dado cuenta de mi manía por los detalles, de mi miedo a que cada instante que pasara dejase un error irrevocable, fosilizado en nuestro tiempo. Porque no podía volver atrás. Porque no podía reparar el fallo que significaba estar contigo.




domingo, 16 de septiembre de 2012

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Al final de la escapada, Jean-Luc Godard


 








                                                          - Qu’est-ce qu’il a dit ?
                                                   - Que vous êtes une femme dégueulasse.
                                                   - C’est quoi dégueulasse ?     





viernes, 14 de septiembre de 2012

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Un día alguien me dijo que cuando saliera, si algún día era feliz, mis ojos dejarían de ser tan bonitos. La belleza de lo triste. Nosotros y nuestra atracción por la desgracia.
Él era un señor inteligente; y a mi me gustaría poder decir que mis ojos son los ojos verdes más asquerosos del mundo, que sólo traen disgustos. Pero bueno, al menos ya no son los dos pozos que eran en esos días. Esos días en que el mundo más pequeño en el que he vivido me resultaba inabarcable. Azul y frío, azul y frío.

http://www.flickr.com/photos/kokoronaki/





           Hora en que la yerba crece
           en la memoria del caballo.
           El viento pronuncia discursos ingenuos
           en honor de las lilas,
           y alguien entra en la muerte
          con los ojos abiertos
          como Alicia en el país de lo ya visto.
            
                                        INFANCIA, A. Pizarnik 





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Un poquito de La Belgique (aunque falte el chocolate)



























martes, 4 de septiembre de 2012

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Quién nos iba a decir, a ti y a mi, de este frío, de este aullido, de esta falta. Que esta sombra mía terminaría siendo blanca, a fuerza de convicciones a medias y repeticiones en falsas cintas de casette.



A Cloe le gustaba su voz ronca, que le salía a veces rota y se quedaba enredada en su nuez, sólo cuando hablaba después de mucho rato de silencio forzado o gemidos. Desentonaba con todo -¿qué?-, con la luz suave, los ojos entrecerrados, la piel cálida...Como esa sensación de despertar en un sitio que no te corresponde.
Se callaba aprisa, consciente de repente del rasguño que había hecho al aire. Pero ya era tarde, ya le había dado a Cloe el instante de ventaja para ponerse sus medias de topos y correr a guardar el recuerdo antes de que se enfriara.



( Cuando deje de pelearme con blogger, mi segundo carrete lomo y un viaje a Bélgica)