domingo, 1 de julio de 2012

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Hoy sólo quiero recordarte
(me) aquella vez que tuv(e)iste miedo. Y que fue miedo a la vida y no a la muerte o al dolor.
No, no me recuerdes.
Y que todo era azul y amarillo, y las uñas se ponían blancas de tanto apretar el final de la manga del pijama.
No, no me recuerdes. Son colores feos y tú sólo estás cansada.
Y que dejaban marca muy dentro las ataduras a la cama.
No, no me recuerdes.
Y los dientes quebraban los labios, y los labios sangraban de puro silencio.
No, no me recuerdes. La sangre es mala, decían.
Y mi espejo era el gotelé de una pared mal pintada.
No, no me recuerdes.
Debajo de la lengua, debajo de la lengua.
No me recuerdes.


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