martes, 17 de julio de 2012

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Mientras tú cuentas mentiras yo seguiré llorando, con una columna de espigas y cierzo, con un dolor propio y sin embargo tan vuestro. Seguiré amamantando en secreto niños que mueren en mí una vez al mes. Qué miedo. Qué gore.














Ahora por contar algo que interesa aún menos que lo anterior, hace tiempo mandé un microrrelato a un concurso a nivel nacional de temática de cine, y lo han escogido para su publicación (entre otros muchos de muchos) ¡Bien! Estoy segura que todo es gracias a Tarantino.

domingo, 8 de julio de 2012

39

Fabien siempre decía que un día el cielo se les caería encima. Cualquier día el cielo se nos caerá encima, ya verás Cloe, nos aplastará, ya verás.


Pero a ella le gustaba la sensación de asfixia de la luna en las noches despejadas; respira tan fuerte que sólo deja ahogo para los demás; el sonido envolvente del silencio sobrecogedor, y la cantidad de anodinas estrellas fugaces que pasan cada día sin que nadie ponga su atención en ellas.


Algún día el cielo llegará, porque le estamos llamando a gritos.

Y con toda la angustia apocalíptica de Fabien, ella soñaba con el día en que quedaran sólo dos palmos de existencia, con tener los omoplatos clavados en la tierra y el cielo a instantes-luz de fundirse con sus ojos.



domingo, 1 de julio de 2012

38




Hoy sólo quiero recordarte
(me) aquella vez que tuv(e)iste miedo. Y que fue miedo a la vida y no a la muerte o al dolor.
No, no me recuerdes.
Y que todo era azul y amarillo, y las uñas se ponían blancas de tanto apretar el final de la manga del pijama.
No, no me recuerdes. Son colores feos y tú sólo estás cansada.
Y que dejaban marca muy dentro las ataduras a la cama.
No, no me recuerdes.
Y los dientes quebraban los labios, y los labios sangraban de puro silencio.
No, no me recuerdes. La sangre es mala, decían.
Y mi espejo era el gotelé de una pared mal pintada.
No, no me recuerdes.
Debajo de la lengua, debajo de la lengua.
No me recuerdes.