viernes, 24 de febrero de 2012

6







Voy a ahogar mis penas en el canal de Venecia.
¿Mal olor? De vidas rotas.
¿Malas vidas? Podridas de ausencia.




Marcho a adolecer de belleza.
Luego, vuelvo.



jueves, 16 de febrero de 2012

5

     


        A Amelia no le gustaban las historias de chicos y de chicas, de tópicos adolescentes, de lo que ya estaba de sobra salido. Quería barajar las posibilidades, quería creer que había algo más, y como no podía se refugiaba en sus silencios, en sus largas miradas, y cada una de sus pecas de chocolate era un pensamiento diferente, ¡ y mira que tenía pecas! Por aquellos tiempos nunca pensaba si creía en el amor, pero cuando alguien te dice que eres bonita, ya no tienes que pensar. Aun asi, cuando miraba a Adrian las cosas eran diferentes, eran música y solos de guitarra.
       Ella se estiraba sobre la hierba, y daba rienda suelta a su curiosidad, contestando a preguntas callada, y mirado como se iban sus ganas de bailar. Se quitaba los zapatos, despacito, para tener los pies mojados y marrones. A veces le asustaba su propio deseo de perderse en su pelo; y quería que las palabras no tuvieran intención, ¡ni las miradas tampoco!, que fuera fácil interpretar, que las verdades estuvieran escritas y no tuvieran dobles significados.
        Era egoista a veces: es la única persona a la que he conocido que pedía que la quisieran. Ella lo hizo una vez. 
        Se lo dijo a él, despues de mucho tiempo queriendo decirlo, en verdad, no creo que fuera a nuestro "chico" por nada en especial, también nos lo hubiera pedido a nosotras de haberlo necesitado.
- Alguna vez te han pedido que quisieras.
-¿Cómo me van a pedir eso? ¡No lo podría hacer!
-... Quiéreme
Y tanto que podía, y tanto que lo hizo, y tanto que se comió su orgullo las ganas de decirle que, por una vez y sin que sirviese de precedente, iba a obedecer.








¡recuperando las historias de los amantes del frío!

martes, 14 de febrero de 2012

4








                                                                     de Alena Beljakova,






Adolescentes grises.




Cada vez somos menos nuestros, y más del frío. Cada vez más poesía y menos abrigo. Nuestra coherencia va perdiendo sus hilos; el ansia que nos llenó antes, ahora nos deja vacíos.
En mi álbum de miradas, siempre guardaré la tuya hacia los bajos de mi vestido, guardaré las risas histéricas de cómo intentábamos volver a ser críos.
Al lado está archivada nuestra filosofía de tetrabrick, nuestras ideas derrotistas, el "vive rápido, muere joven, y tendrás un cadáver bonito".
Ahora toca crecer, agárrate fuerte, cosamos bien nuestras sombras a las puntas de los pies, no vaya a ser esa la parte que nos dejemos por el camino.

lunes, 13 de febrero de 2012

3











Todavía tengo pesadillas en que la siento fría bajo ese pijama de hospital. Todavía y siempre. Quizás y nunca. Lo siento, ese azul nunca fue tu color. No, no me mires así, con esos ojos, devuélvelos al alma moribunda a quien se los robaste, y que vuelva el brillo. 






Y que nos vuelva el brillo.













domingo, 12 de febrero de 2012

2

                                                                      Conrad Roset








Y la vida es muy triste 
en esta casa allá fuera, 
su ventana está bien,
el jardín maravilloso.




La catarata de lágrimas saladas
viene de él,
Él llenara la casa.




Me coge la mano y
susurra
"me hundiré cuando te vea"


                      






                                           Sóley - I'll drown            

1

Pijamas de corazones rojos,
desgracias ajenas que nos hagan sentir menos miserables.


Este cuerpo como una prisión,
vamos a rompernos la piel,
a abrir en canal los sentimientos.


Hola, soy un miedo de dieciseis años y cuatro meses y medio.
Carente de sentido.

viernes, 10 de febrero de 2012

魂のない心

















Nuestros cadáveres quedarán allí, 
frágiles, inertes, 
vacíos.
Nuestra ansia devoró el interior.
No le pusimos lazo a nuestra existencia, tan sólo un poco de papel de periódico
para poderla agarrar sin mancharnos.
Estaremos allí
tirados, ajados en el suelo,
blandiendo nuestra soledad.
"los arrolló su juventud"
Víctimas y detonantes. Causa y efecto.
Y allí seguiremos,
rígidos, fríos, labios amoratados.
Sólo marcas de tiza contra la grava del suelo.
Fotografías forenses que nadie querrá disfrutar,
les faltará el valor para vernos bellos.
















L.