lunes, 31 de diciembre de 2012

60


Galería aquí






LA ENAMORADA
 
esta lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra alejandra no lo niegues.

hoy te miraste en el espejo
y te fue triste estabas sola
la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió

enviarás mensajes sonreirás
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado

oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú

te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!


 ALEJADRA PIZARNIK.







No, no lo he soy, en realidad no lo he sido, pero Pizarnik ha sido sin duda uno de los descubrimientos que han marcado el año, y por qué no despedirme así, con números pares (año 12, entrada 60, versos 24)
Con todo, creo que ha sido el mejor año que he vivido. Con todo. Porque he vivido. Es inevitable hacer listas en estas fechas, pero no las hagamos de los fracasos. Por favor.



Gracias a los que leeis esto, aún más a quienes comentais. Ya que parece que el mundo nunca acaba, nos seguimos leyendo ;)

martes, 18 de diciembre de 2012

58





Porque la ambigüedad quema,
árbol sin sexo quiero
ser para en mí mecerme.
En ramas frías fijas queden
marcas de cuchillas aun sanas
que no sufran aunque llueva
el paso del tiempo.








lunes, 17 de diciembre de 2012

57






Se me clavan las sombras bajo
sus ojos, 
las penas que desato
como parásito que aniquila
mientras viva, lo bello.

Me sangra
la ausencia amarga
de palabras que sanen
la nueva cicatriz.











martes, 4 de diciembre de 2012

55






Sé que nadie te avisó de esto. No hay emoticonos para sonrisas torcidas. No hay "... " que presagien estas tormentas. Culpa mía por no avisarte y culpa tuya por confiar. Culpa mía por abrirme aquí y no ante caricias.  

"Cuidado con lo que dices, está hecha de cicatrices, es el verbo en carne viva, es la mujer elegida, no la busques, déjala.."    Supersubmarina - Ana






miércoles, 28 de noviembre de 2012

54





Se le quedaron las manos frías y el corazón blanco. El pelo blanco y los nudillos amoratados, sólo los de la mano derecha. Un tic en el ojo y los labios blancos, blancos y rasgados por no dejarlos de morder. Las rodillas amoratadas, los omoplatos tatuados, las pestañas bajas, el humor amargo.






VII. LA MUSA ENFERMA
Pobre Musa ¿por qué te levantas así?
En tus ojos hundidos hay nocturnas visiones,
y descubro en tu cara, taciturnas y frías,
tantas huellas de horror, cuando no de locura.

¿Es que un súcubo verde o algún duende rosado
te infundieron el miedo o el amor de sus urnas?
¿O es que acaso un mal sueño, con su mano despótica,
te ha anegado en el fondo de un extraño Minturno?

Te quisiera exhalando un olor de salud,
siempre con pensamientos que te den reciedumbre,
y que sientas el ritmo de tu sangre cristiana

al igual que la música de los versos antiguos
donde alternan su reino Febo, padre del canto,
y el gran Pan, que es señor de las mieses doradas.

Las flores del mal, Baudelaire









(Muchas gracias a todos los que leeis, aunque sea a escondidas)


 

domingo, 25 de noviembre de 2012

53




Egon Schiele






Como esa segunda oportunidad que nunca tuviste, digo, diste. Como la última calada. Como toda esta puta prosa adolescente.

Nada más alejado de quien eras (lo que no sabías) o como te sentiste cuando te diste cuenta de que eras un sexo sucio, un animal que quiere ser inteligente. Que piensa ahora, a pesar de que la cama llama, la noche es fría y el sueño calma ( los dolores que jamás estarás dispuesto a reconocer)
Cada cual con sus complejos más ridículos cuanto más fundados, más creíbles cuanto más se alejan del maquillaje de sábado y los tacones de hierro.
Arrancar sonrisas torcidas. Y toda esa mierda de que algo debí hacer bien para mereceros en mi vida. O sólo soy una prueba más de lo corrupto.



El profesor dice que el fuego no es metáfora y yo tengo miedo de salir ardiendo. De que el calor prenda mis restos. ¿Aún más miedo al deseo?




Fragmentos raros en notas de móvil después de un sábado raro al final de una semana rara. 














martes, 20 de noviembre de 2012

52


IV

Nuestros ojos nuestros ojos
lluvia del lucero de la tarde
en las mejillas las playas buscan abrigo
nunca otra vez nunca te vestirán manos
arrodilladas con las delineaciones de las venas voluptuosidad
nunca de nuevo nunca con hombro desnudo
tu purpúreo esternón no se madurará perfumes de pomelos
cuando decías te escuchaba cuando escribías te estudiaba
cuando llorabas de nuevo te abría a la piedra blanca
hasta derretirse alma diáfana duración auroral
en el alcor de mi pecho tengo un nombre rasgado
una tupida túnica de Io vaina 
una verdad madurada
con palabras casi elípticas
como el lecho del olivo

sólo soy tu nombre con las mil palabras libres
el imperdible en las lactancias
el arrullo que aplaca la oscuridad
la tierra plena que arrulla tu cansancio
los ojos del águila cuando de noche vienen pesadas sombras portadoras de mirra
y el mar que cierra tus errores en la matriz de su profundidad
pequeña – pequeña yo en tus ojos
crecí


                                                                                             ELENI NANOPULU 



IV.

(coloco en la palma de mi mano
esta tensión polar en la que somos pausa,
este amor en suspenso como un funámbulo,
esta tierra de nadie de los seres de paso,
la intersección de nuestras zonas de penumbra.
come y bebe conmigo, muere con nuestro perro,
camina sin alma junto a mí y únete a mí en secreto,
ahora como una imagen a la que cargaré de tiempo
para que deje de oscilar, como si fuera un péndulo,
entre las casas del cero y el sentido.
inmóvil, te imagino al contemplar
una constelación nocturna,
porque no puedo pensarte,
tengo que imaginarte en un lugar
adonde nadie haya escrito
una palabra.
para parirte
tengo que leer
el cielo)
 


                                                                            GRACE MUREL


Nuevas poesías descubiertas gracias a revistakokoro (¡Qué casualidad de nombre!)



fotografía de Mariam Sitchinava
















domingo, 11 de noviembre de 2012

51

Mis fotos, que están aquíaquí.






No más carencias
ni cadencias
de pasos enfermos 
sobre el suelo frío.
No más renuncias 
a la vida fuera,
al sentir con brío.
Cuando llegas y anuncias
que no hay más azul
ni cubiertos
de plástico.
No más bandejas
ni llantos medidos
y guardados
en cámaras o retinas.










         

martes, 6 de noviembre de 2012

50






dibujos de Denise Nestor







En los días de lluvia se lo perdonaban todo. Se perdonaban seguir siendo los mismos, él le perdonaba lo bien que lo había aprendido a disimular.
Se perdonaban la distancia y el espacio, que las lágrimas sabían igual y el tiempo importaba cada vez menos.
Pero no se perdonaban la tristeza, y la guardaban con el rencor que aún les hacía sentirse vivos.
En los días de lluvia (sin necesidad de que lloviera) volvían a ellos mismos.











                                                                                    

jueves, 25 de octubre de 2012

49





Si no tu brújula, déjame al menos ser tu norte.
(siempre en segunda persona, siempre la orden directa)
Déjame contar sueños hasta dormir a los corderos
pequeños animales.
(siempre mente dispersa o psicopatología adolescente)
Déjame dejar de ser
cuerpo, para pasar a ser inerte
pensamiento de lo posible.












miércoles, 17 de octubre de 2012

48



"   Corrían calle abajo juntos, entendiéndolo todo del modo en que lo hacían aquellos primeros días, y que más tarde sería más triste y perceptivo y tenue. Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, si no que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz y todo el mundo suelta un "¡Ahhh!."  "

Jack Kerouac, En el camino.







Desde el día 9 de Octubre tengo diecisiete años, y me he dado cuenta ahora. Que éstos nadie los predice como dulces.
Julia me regaló un montón de cancionespoemas de Patti Smith, a la que tenía en el punto de mira desde que leí "Éramos unos niños" y me dió la bienvenida a la Generación Beat.
Despues me di cuenta de que ahora tengo cohetes amarillos a los que perseguir, y por eso sonrisasatisfechademediolado.










domingo, 14 de octubre de 2012

47

No sé qué está mal. No hay manera de averiguarlo. Si cabeza, pulmones, hígado, corazón. Si torpeza, razones, pasado, poco color.
Acaso un corazón grande demasiado vacío o uno intenso de talla pequeña. Acaso el frío. Otra vez el puto frío.
La retroinspección no sirve para nada, ni los collages de palabras, ni el alcohol ni la hierba.
Ni declinaciones latinas. Ni poesía. Ni templo griego. Ni estratosfera.

sábado, 6 de octubre de 2012

46



Quizá para cuando quieras  alcanzarme haya roto las barreras del sonido. Me haya ido. ¡Chas! Pero no debería avisar ya, de mis futuribles faltas, de mi miedo a asustar (te). Ese "te" como un susurro. Pero aún puedo abrir los brazos, el pecho, a un sinsentido más. A tu contradicción. Puedo pasar sin pintalabios esta noche. Puedo temblar otra  vez, echando de menos algo que nunca tuve. Puedo hacer una lista, de tamaños y colores, formas de todos los errores que ahora quiero ocultar (te). Ese "te" como un susurro.


No escribir versos tristes de noche, acaso de madrugada. Sólo a estas horas puedo evitar el ruido, oir el crujido, pensar en francés. Souhaiter que vous soyez ici avec moi. Souhaiter quelqu'un.

jueves, 27 de septiembre de 2012

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Fotografías adorables de Liza Wolters (click)









Todas las heridas que me han hecho
viendo cómo sangran
para dentro, para dentro.





"Me es más o menos igual". Empezabas siempre con tus ambigüedades y tu indiferencia. A ponerme los pelos de punta con tu voz arastrada, a crisparme los nervios. Quizá lo hacías precisamente por eso; porque te habías dado cuenta de mi manía por los detalles, de mi miedo a que cada instante que pasara dejase un error irrevocable, fosilizado en nuestro tiempo. Porque no podía volver atrás. Porque no podía reparar el fallo que significaba estar contigo.




domingo, 16 de septiembre de 2012

44



Al final de la escapada, Jean-Luc Godard


 








                                                          - Qu’est-ce qu’il a dit ?
                                                   - Que vous êtes une femme dégueulasse.
                                                   - C’est quoi dégueulasse ?     





viernes, 14 de septiembre de 2012

43




Un día alguien me dijo que cuando saliera, si algún día era feliz, mis ojos dejarían de ser tan bonitos. La belleza de lo triste. Nosotros y nuestra atracción por la desgracia.
Él era un señor inteligente; y a mi me gustaría poder decir que mis ojos son los ojos verdes más asquerosos del mundo, que sólo traen disgustos. Pero bueno, al menos ya no son los dos pozos que eran en esos días. Esos días en que el mundo más pequeño en el que he vivido me resultaba inabarcable. Azul y frío, azul y frío.

http://www.flickr.com/photos/kokoronaki/





           Hora en que la yerba crece
           en la memoria del caballo.
           El viento pronuncia discursos ingenuos
           en honor de las lilas,
           y alguien entra en la muerte
          con los ojos abiertos
          como Alicia en el país de lo ya visto.
            
                                        INFANCIA, A. Pizarnik 





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Un poquito de La Belgique (aunque falte el chocolate)



























martes, 4 de septiembre de 2012

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Quién nos iba a decir, a ti y a mi, de este frío, de este aullido, de esta falta. Que esta sombra mía terminaría siendo blanca, a fuerza de convicciones a medias y repeticiones en falsas cintas de casette.



A Cloe le gustaba su voz ronca, que le salía a veces rota y se quedaba enredada en su nuez, sólo cuando hablaba después de mucho rato de silencio forzado o gemidos. Desentonaba con todo -¿qué?-, con la luz suave, los ojos entrecerrados, la piel cálida...Como esa sensación de despertar en un sitio que no te corresponde.
Se callaba aprisa, consciente de repente del rasguño que había hecho al aire. Pero ya era tarde, ya le había dado a Cloe el instante de ventaja para ponerse sus medias de topos y correr a guardar el recuerdo antes de que se enfriara.



( Cuando deje de pelearme con blogger, mi segundo carrete lomo y un viaje a Bélgica)

martes, 17 de julio de 2012

40









Mientras tú cuentas mentiras yo seguiré llorando, con una columna de espigas y cierzo, con un dolor propio y sin embargo tan vuestro. Seguiré amamantando en secreto niños que mueren en mí una vez al mes. Qué miedo. Qué gore.














Ahora por contar algo que interesa aún menos que lo anterior, hace tiempo mandé un microrrelato a un concurso a nivel nacional de temática de cine, y lo han escogido para su publicación (entre otros muchos de muchos) ¡Bien! Estoy segura que todo es gracias a Tarantino.

domingo, 8 de julio de 2012

39

Fabien siempre decía que un día el cielo se les caería encima. Cualquier día el cielo se nos caerá encima, ya verás Cloe, nos aplastará, ya verás.


Pero a ella le gustaba la sensación de asfixia de la luna en las noches despejadas; respira tan fuerte que sólo deja ahogo para los demás; el sonido envolvente del silencio sobrecogedor, y la cantidad de anodinas estrellas fugaces que pasan cada día sin que nadie ponga su atención en ellas.


Algún día el cielo llegará, porque le estamos llamando a gritos.

Y con toda la angustia apocalíptica de Fabien, ella soñaba con el día en que quedaran sólo dos palmos de existencia, con tener los omoplatos clavados en la tierra y el cielo a instantes-luz de fundirse con sus ojos.



domingo, 1 de julio de 2012

38




Hoy sólo quiero recordarte
(me) aquella vez que tuv(e)iste miedo. Y que fue miedo a la vida y no a la muerte o al dolor.
No, no me recuerdes.
Y que todo era azul y amarillo, y las uñas se ponían blancas de tanto apretar el final de la manga del pijama.
No, no me recuerdes. Son colores feos y tú sólo estás cansada.
Y que dejaban marca muy dentro las ataduras a la cama.
No, no me recuerdes.
Y los dientes quebraban los labios, y los labios sangraban de puro silencio.
No, no me recuerdes. La sangre es mala, decían.
Y mi espejo era el gotelé de una pared mal pintada.
No, no me recuerdes.
Debajo de la lengua, debajo de la lengua.
No me recuerdes.


domingo, 17 de junio de 2012

36

Ata Kandó


Supimos, finalmente, que las herma­nas Lisbon eran en realidad mujeres disfrazadas de ni­ñas, que sabían del amor e incluso de la muerte y que nuestra función se reducía simplemente a emitir una especie de ruido que parecía fascinarlas.
Jeffrey Eugenides, Las vírgenes suicidas.


 Hoy tengo un poco de muerte
dentro,
y así demuestro más que nunca
que me hago en base a un animal.
Tengo un crimen. Tengo el rojo.
Y sólo falta la tiza.
Pero la tiza da fiebre y no me cabe
más enfermedad.

Los de nuestra generación inventaron la poesía donde antes sólo había piel, sudor y sexo. (Acabaré escribiendo en blanco, y en la letra más pequeña del mundo.)




sábado, 9 de junio de 2012

35

Beatriz es un león con una espalda adorable.


Nos atrapaban tiempo y espacio y esas cosas que sin poder ver nos definían. Éramos algo que no podíamos comprender. Puto Kant.
Yo no quería pensar pero a las cinco de la mañana la noche es muy noche, el frío muy frío y caben demasiadas personas en una soledad.
Y se hacía tarde, o temprano. Pero estoy inconexa de nuevo y las letras me vienen grandes. Triste no, porque beso y sonrío. Pero las letras me vienen grandes.






Espero, por mi bien, que esta bruma se irá con los días lectivos y la cafeína acumulada.





domingo, 3 de junio de 2012

34

Pablo Martín en el papel de Woyzeck,
podéis -y debéis- ver la obra el sábado a las 9 en el teatro Victoria, Talavera.


Hubo otros que vinieron antes que nosotros a sembrar el dolor ciego, a poner la sangre a secar en el alféizar. Y yo escribí diarios, modernos sin sentido y poesía adolescente y sigo
sin saber el porqué de "la luna como el filo de un cuchillo ensangrentado". Cuanto más leo, menos escribo, más tacho (de ahí y los exámenes mi ausencia ultimamente).


Cuanto más me acerco a la razón ajena, soy más animal. Cuanto más delicada es la lírica , más demoledores mis sentimientos. Leo a Pizarnik y soy un gato. Veo un ensayo de Woyzeck y soy un gusano. Me arrastro.





sábado, 19 de mayo de 2012

33


LA DE LOS OJOS ABIERTOS

La vida juega en la plaza
con el ser que nunca fui

y aquí estoy

baila pensamiento
en la cuerda de mi sonrisa

y todos dicen esto pasó y es

va pasando
va pasando
mi corazón
abre la ventana

vida
aquí estoy

mi vida
mi sola y aterida sangre
percute en el mundo.

pero quiero saberme viva
pero no quiero hablar
de la muerte
ni de sus extrañas manos. 
                  

                     
                                             A. Pizarnik




Ellos tienen el arte
mis miedos,
si yo tengo las dudas, 
los celos.
Ellos son los artistas
muy cuerdos.

Pero aquí ya no maúllan los gatos si no que gritan y los poetas ya no lloran si no que se drogan porque son modernos.

Pues ellos ponen las reglas
del juego.
Sus pistolas cargan tinta
no fuego.
En tu lectura suspiras
inmerso.
Y mi cintura la muerden
tus besos.